El Arte de Echar de Menos

21. febrero 2017 Diary 4
El Arte de Echar de Menos

A lo largo de nuestra vida muchas veces nos vemos obligados a dejar de lado cosas, a veces porque no creemos poder dedicarles el tiempo que requieren, a veces por cuestiones de salud y a veces, simplemente, porque pensamos que ya no queremos seguir haciéndolas, que ya no tenemos motivo para ello. Esto pasa, nos pasa a todos y nos pasa cada día.

A veces es una decisión fácil de tomar, otras no tanto, pero creemos que es la correcta, y en ocasiones la tomamos aun siendo conscientes de lo mucho que nos vamos a arrepentir por ello. Pero bueno, la vida es así. No podemos tenerlo todo, no podemos angustiarnos por aquello que dejamos escapar, sino apreciar lo que aun está a nuestro alcance.

Sin embargo hay veces que todo es un poco más complicado. Hay veces que no nos cuesta tomar la decisión y que aun habiendo aceptado como la correcta algo en nuestro interior no está de acuerdo. Hay veces que en lo más profundo de nuestro corazón, que en algún lugar de nuestro subconsciente nos arrepentimos hondamente de ello. Hay veces que echamos algo tanto de menos que no somos conscientes de ello, pues nos haría daño.

No estoy hablando por hablar, no. Estoy hablando de algo que me ha tocado de pleno, estoy hablando de algo que ge vivido en primera persona. Estoy hablando de “el arte de echar de menos”.

 

 

Estoy hablando de esa sensación que me sobrecogió cuando volví a practicar esgrima. Estoy hablando de la forma en que era capaz de recordar a la perfección cada detalle de los entrenamientos. Estoy hablando de la forma en que mis pies se movían como si jamás hubiera dejado de hacer esgrima. Estoy hablando de cómo mi brazo volvió a sentirse completo al sostener de nuevo la espada. Estoy hablando de la nostalgia con la que miro los pequeños hematomas en mi cuerpo.

Lo echaba de menos y no lo sabía, lo echaba tanto de menos que me costó reprimir las lágrimas cuando fui consciente de ello, cuando todas esas fuertes emociones vinieron a mi de golpe.

Echaba de menos esos movimientos gráciles y elegantes; echaba de menos esa potencia y velocidad, y a la vez esa flexibilidad; echaba de menos esa concentración extrema y esa velocidad de reacción. Echaba de menos ver a gente practicando esgrima, pero sobre todo, echaba de menos hacerlo yo.

 


Opiniones4

  • 1
    Xelo on 21 de febrero de 2017 Responder

    Bueno , me has dejado anonadada !!!!! Preciosos tus pensamientos !

    • 2
      moonlight lady on 21 de febrero de 2017 Responder

      Muchas gracias!

  • 3
    Ernés on 21 de febrero de 2017 Responder

    Buena reflexión sobre algo que no se debió de dejar de lado, pero al fin, que es la vida si no un no parar de tomar decisiones.
    A disfrutar de lo que nos volvemos a encontrar.

    • 4
      moonlight lady on 21 de febrero de 2017 Responder

      Cierto, es un no parar de tomar decisiones y, por desgracia, equivocarse va implícito en ser humano.
      Lo bueno es que rectificar también lo está.

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