La Luz de la tormenta

04. junio 2017 Writing 4
La Luz de la tormenta

Allí sentada frente al balcón abierto miraba como las grises nubes se amontonaban sobre la sutil silueta de la cuidad augurando la inminente llegada de una gran tormenta y tragándose en su interior toda la luz del incipiente crepúsculo.

La noche había llegado mucho antes de lo que solía llegar, pero eso no importaba pues las fuertes corrientes de aire frío que entraban en el salón jugando con las pesadas cortinas púrpura traían consigo el aura de un ambiente cargado de electricidad. Era inevitable, pronto empezaría la tormenta y toda la ciudad se iluminaría de nuevo con la blanca luz de los rayos que surcarían el cielo.

Aquella tarde se iba convirtiendo por segundos en una noche fría y oscura, en una de esas noches silenciosas en las que todos sus fantasmas regresaban del más allá para atormentarla hasta ser ahuyentados por las primeras luces del alba.

Se movió inquieta en el sofá. Adoraba la noche, adoraba la oscuridad y el silencio y, más que nada, adoraba la pura y brutal belleza de las tormentas. Sin embargo, era muy consciente de todo lo que acarreaban para ella.

Su mirada se había perdido en el horizonte. Miraba sin ver, sin prestar atención, pero sin poder evitar percatarse de que todo cuanto alcanzaba a ver era simplemente negro, era vacío, era la nada; era como si más allá de su balcón no hubiera nada más que un profundo y negro abismo que se lo había tragado todo en su interior. Y de pronto un rayo surcó el cielo cegándola momentáneamente con su blanca luz, pero permitiéndole intuir de nuevo la sutil silueta de la ciudad en el horizonte.

Cinco segundos pasaron hasta que el fuerte estruendo llegó a sus oídos, cinco segundos en los que permaneció completamente inmóvil, sin siquiera pestañear. Un fuerte estruendo continuo que parecía viajar surcando el oscuro cielo, que parecía ir alejándose desde algún lugar en la distancia con el único objetivo de llegar a donde ella estaba, con el único objetivo de hallarla. Permaneció quieta hasta que el silencio y la oscuridad volvieron a invadirlo todo y, solo entonces se levantó de su cómodo asiento y salió del gran salón solo para volver unos minutos más tarde cargando consigo una humeante taza de té de rosas.

Se sentó allí de nuevo, con la mirada fija en los resplandores que parecían surcar el interior de las nubes y con la taza caliente entre sus blancas manos, esperando a que comenzase el apocalíptico espectáculo.

Y al fin la tormenta comenzó con una fuerza arrolladora. Unos tras otros los rayos viajaban entre las grises nubes dejando sus curiosas y difíciles formas grabadas en el firmamento. Y a la vez que ellos, el continuo rugir de los truenos resonaba amenazante.

Poco a poco se iban acercando, parecían viajar junto a la tormenta con el único destino de llegar a ella, parecían surcar el cielo con la luz de los rayos y moverse a través de aire con el sonido de los truenos.

No tardarían en alcanzarla, eso lo sabía muy bien, pero no había nada que pudiera hacer. No había forma de ahuyentarlos, no había forma de espantarlos y no había forma de esconderse de ellos. No había nada que pudiera hacer, por lo que se quedó allí sentada observando lo que parecía ser el fin del mundo mientras bebía tranquilamente su caliente té, se quedó allí sentada esperando a que comenzase su larga tortura.

 


Opiniones4

  • 1
    Andresico on 10 de junio de 2017 Responder

    Muy hermoso

    • 2
      moonlight lady on 10 de junio de 2017 Responder

      Muchas gracias!

  • 3
    Raquel on 04 de junio de 2017 Responder

    Espectacular, brujita! Te mete totalmente en el ambiente 🎻💚

    • 4
      moonlight lady on 04 de junio de 2017 Responder

      Muchas gracias!! Me alegra que te guste ^-^

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