Su reflejo

20. junio 2017 Writing 2
Su reflejo

Todo empezó aquel día en el que se sorprendió sonriendo de corazón al mirarse a un espejo. Esa leve pero sincera curva que se dibujaba sobre sus rojos labios era algo que nunca antes había visto sobre su rostro. Se quedó paralizada frente al espejo observando su reflejo, observando como esa pequeña sonrisa le hacía verse como una persona completamente diferente. No era una sonrisa fría ni forzada, era una sonrisa tan sincera que incluso se reflejaba en sus ojos. Se miró durante un buen rato procurando reconocer en ese reflejo a la chica triste y solitaria que siempre había sido, pero ella no estaba allí; intentando encontrar a ese alma frágil y melancólica que habitaba en ella, pero esta parecía haberla abandonado.

Un par de lágrimas cristalinas se deslizaron por sus mejillas, pero estas no eran las lágrimas que acostumbraba a llorar, estas eran distintas. Estas eran lágrimas de alegría y dicha, pues por primera vez en su vida no se hallaba bajo el oscuro e impenetrable manto de la tristeza, por primera vez se sentía feliz y afortunada, sentía que pertenecía algún sitio, que tenía un hogar, sentía que tenía ganas de vivir. Pero esa sensación pura y genuina no duró mucho, pues tan pronto como descubrió que era capaz de sentir esas emociones se dio cuenta de que se había vuelto frágil y vulnerable. Las negras nubes del miedo nublaron pronto su mente borrando el reflejo de su hermosa sonrisa de sus ojos.

Ese miedo se apoderó de ella por completo, no necesitó más de unos segundos para hacer que todo su cuerpo se estremeciese ante la sola posibilidad de perder esa nueva sensación que, durante tanto tiempo había estado persiguiendo y que al fin había conseguido alcanzar. Se miró de nuevo en el espejo, siendo muy consciente del importante cambio que el miedo había ejercido sobre su reflejo y, por ende, sobre ella, y se esforzó por ocultarlo, por sepultarlo tras los muros que mucho tiempo atrás había erigido a su alrededor para que nadie pudiese percatarse de aquello que la atormentaba. No podía dejar que aquello la dominase, no podía dejar que sus miedos boicoteasen esa nueva vida que parecía abrirse ante sus ojos, no podía dejarse dominar por él y echar a perder todo lo que había conseguido. Pero simplemente con encerrarlo no iba a hacerlo desaparecer. El miedo creció en su interior, haciéndose más y más fuerte conforme se iba dando cuenta de que no era infundado. Era él quien la había rescatado del pozo de la melancolía, era él quien le había enseñado a ser feliz y quien sostenía la clave de su felicidad en sus manos; pero conforme pasaba el tiempo ella se iba dando cuenta de que eso no iba a durar para siempre, de que antes o después él regresaría a su vida y la dejaría atrás.

No era capaz ya de recordar la cantidad de palabras que nunca dijo, la cantidad de palabras ahogadas en el silencio del miedo. No era capaz de recordar la cantidad de veces que había repetido en su mente de forma constante y ferviente “Por favor, no me abandones”, la cantidad de veces que había deseado decírselo y no lo había hecho. Y ahora él se había marchado y, mientras veía su silueta alejándose en la noche sin mirar atrás, pronunció por primera vez esa maldita frase:

Por favor, no me abandones.

Lloró más de lo que lo había hecho nunca, lloró hasta que se le secaron los ojos, hasta que cayó dormida bajo la luz de la luna. Lloró porque su corazón se fue partiendo poco a poco con cada uno de los pasos que él daba mientras se alejaba de ella. Lloró porque su pecho volvió a quedarse vacío. Lloró porque toda la felicidad que había sentido se había convertido en cenizas en cuestión de segundos y la había dejado completamente rota y vacía. Lloró amargamente sintiéndose mortalmente sola.

Lloró hasta que su cuerpo ya no pudo producir más lágrimas, hasta que poco a poco la tristeza que la atormentaba fue desapareciendo y siendo reemplazada por la nada, por el mismo vacío que siempre la había acompañado. Y fue entonces cuando se miró en un espejo y en su reflejo pudo volver a reconocer a la chica que siempre había sido. Fue entonces cuando aquella sonrisa falsa se volvió a dibujar en su rostro para ocultar al mundo que su corazón había muerto y que su pecho había vuelto a quedar vacío.


Opiniones2

  • 1
    Raquel on 22 de junio de 2017 Responder

    Me encanta, mezcla muchas emociones^^

  • 2
    Xelo on 20 de junio de 2017 Responder

    Ohhhh… 😢😢😢😢😭😭😭😭

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