Ha sido un invierno duro

17. abril 2018 Diario 0
Ha sido un invierno duro

Ha sido un invierno duro, el tiempo se ha vuelto loco por completo y nos ha arrastrado al pozo con él. Después de un comienzo de estación excesivamente caluroso llegaron unos días de frío polar, a los que les siguieron unos 20 grados de temperatura en enero. Luego lluvia, viento y frío de nuevo. El tiempo ha cambiado constantemente y sin previo aviso, sin darnos tiempo a acostumbrarnos y, por eso, mucho hemos caído enfermos vez tras vez.

Yo en concreto, a finales de marzo cogí mi cuarto súper-constipado desde el comienzo del 2018, y esto me hizo pensar. El anterior constipado que había pasado había sido particularmente agresivo, me bajó tanto las defensas que pillé varias infecciones y una gastroenteritis, y para rematar hicieron falta más de quince días de antibiótico para que consiguiera curarme.

Por eso os sonará imprudente que, tras haberme calado por la lluvia en Barcelona y haber caído enferma de nuevo decidiera no ir al médico. Sí, reconozco que no parece la decisión más prudente, pero desde luego que fue lo mejor que pude hacer.

Hemos cogido la cómoda costumbre de ir al médico por la más mínima molestia y realmente estamos sobre-medicados. Curar un simple constipado con antibióticos es como matar moscas a cañonazos y atonta nuestro sistema inmunitario. De esta forma, la próxima vez que lo pillamos nuestras defensas no hacen nada, no saben que hacer.

Por este motivo decidí no ir al médico y, ¿adivinad qué? Me curé yo sola y más rápido que las anteriores veces, eso por no hablar que no hubo infecciones ni ningún otro tipo de enfermedad asociada.

Con esto no digo que no hay que tomar antibióticos, sino que debemos confiar un poco más en nuestro sistema inmunitario y únicamente tomarlos cuando de verdad son necesarios.


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