Tres museos en una semana

Tres museos en una semana

Mi semana de vacaciones fue intensa y, entre muchas otras cosas, aproveché para arrastrar a Jon a un museo tras otro, para ser más exactos tres museos en nueve días.

El Museo del Prado fue el primero. Tengo familia en Madrid y aun así jamás lo había visitado, por lo que no se si seréis capaces de haceros una idea de las ganas que tenía. Estabamos pasando el fin de semana en Madrid, por lo que esa era una visita que no podíamos ignorar.

Es un museo inmenso que posee algunas de las más importantes obras de arte. Artistas de renombre como Velázquez, Goya, El Bosco, Caravaggio y El Greco tienen obras expuestas allí.

El Jardín de las Delicias de El Bosco me dejó sin palabras. Estuve un buen rato plantada delante de él sin poder apartar los ojos de sus vivos colores, pues conforme más lo miras más detalles fantásticos descubres y más te asombra y te quedas preguntándote cómo fue capaz de pintar algo así en su tiempo. Impresionante, fascinante y lleno de color y magia. Sin duda se ha convertido en un de mis artistas favoritos.

 

 

El otro autor que me cautivo fue Goya con sus pinturas negras, sobre todo “El Aquelarre” y “Saturno Devorando a su Hijo”. Es muy interesante ver el drástico y escalofriante cambio que sufrió su estilo pictórico a lo largo de su vida.

 

 

El Museo de Bellas Artes de Bilbao fue el siguiente. En nuestro viaje a Bilbao nos encontramos con una tarde más o menos libre y decidimos ir a hacerle una visita. Por desgracia la mayoría de las exposiciones temporales estaban cerradas debido a cambios y vacaciones, pero aun así valió la pena. Y lo mejor es que allí sí que pudimos hacer fotos y vídeo y pronto podré enseñaros algo!

Había un gran número de obras de artistas locales, lo que me parece maravilloso, entre ellos Zuloaga que tiene ahora una exposición en Valencia que no me pienso perder. Habían un gran número de obras de Gauguin y algunas de Sorolla. Y luego algunas piezas de arte moderno entre las que se incluía una exposición de videoarte espectacular.

 

 

Por último visitamos el Guggenheim. Ya había estado una vez en Bilbao y no pude visitar este museo, por lo que me entristecía bastante pensar que iba a ir una segunda vez y me iba a volver sin verlo. Por suerte conseguimos hacerle un hueco en nuestra apretada agenda de turistas y pasamos allí un par de horas.

Nada más entrar te encuentras con la exposición permanente que es, cuanto menos, curiosa. Luego, con un poco de prisa porque esa misma noche cogíamos el bus de vuelta, visitamos las tres exposiciones que tenían en el momento.

Joana Vasconcelos y su arte a gran escala a partir de objetos cotidianos. Fue curioso y divertido ver cosas como una pistola gigante hecha de teléfonos antiguos que sonaban de vez en cuando, una lámpara de araña creada con tampones o unos grandes zapatos de tacón hechos con ollas metálicas. La segunda exposición se llamaba Arte y China después de 1989 y, sinceramente, fue la que menos nos gustó. Y la última fueron las pinturas modernistas de Chagall repletas de color.

Creo que de los tres el Guggenheim fue el que menos nos gustó, en mi opinión ha tenido exposiciones mejores en otros momentos, pero aun así es una visita que vale la pena.


Opiniones1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.