El órgano sonó

09. septiembre 2018 Relatos 4
El órgano sonó

La fuerte lluvia caía de nuevo y, en esa ocasión, parecía no tener ni la más mínima intención de amainar, pues había traído consigo una cruenta tormenta que conseguía estremecer hasta al más valiente de los corazones.

Las gotas de agua se estrellaban sin descanso contra el cristal los grandes ventanales produciendo su característico sonido. Pero esa dulce música de la naturaleza era ahogada por el estruendo poderoso del viejo órgano abandonado que había encerrado bajo llave en el sótano y cuyas desgastadas teclas de marfil volvían a la vida con cada día de lluvia movidas por una fuerza fantasmal.

Se encerró en su estudio temiendo a los espectros que paseaban a sus anchas por sus dominios atraídos por esa endemoniada música funesta. Se encerró envuelto con una manta sentado frente a la humeante chimenea y con una botella de whiskey en su regazo, pues cada vez que aquel instrumento sonaba la temperatura de la casa se volvía insoportablemente gélida.

Empezó a beber con la vista perdida en las grandes llamas que danzaban en la chimenea procurando ignorar todo lo que estaba pasando a su alrededor, todo  lo que sus excitados sentidos le estaban haciendo ver, oír y sentir.

Vació vaso tras vaso sobresaltándose con el estruendo de cada uno de los truenos que surcaban el cielo, consciente de que, esa noche, algo estaba siendo diferente.

El órgano resonaba incansable repitiendo las mismas notas siniestras y ni siquiera la gran fogata de la chimenea era capaz de calentar su estancia. El whiskey, sin embargo, había conseguido calentarlo desde dentro y le había dado una falsa sensación de valentía y seguridad.

Movido por los efectos del alcohol se levantó de su asiento y tiró la manta a un lado antes de encaminarse directo al gran ventanal que lo aislaba de la tormenta. Separó los cristales de un empujón con intención de mostrarle a la tormenta que sus rayos no le asustaban pero, justo al mismo tiempo, la puerta de su estudio, que previamente había cerrado y atrancado, se abrió violentamente.

Un resplandor blanco y cegador inundó toda la estancia a la vez que el fuerte estruendo que lo acompañaba hacía que la casa temblase hasta en sus cimientos. Aquel efecto, tan parecido al de los rayos de la tormenta había provenido de algún lugar dentro de su hogar y eso lo acobardó de nuevo.

La fuerte luz y el misterioso estruendo se extinguieron de forma tan súbita como habían llegado, haciendo que todo se sumiera en una oscuridad perniciosa y en un terrible e incómodo silencio que solo era interrumpido el sonido de unos pasos rítmicos y constantes que parecían acercarse a donde él estaba, unos pasos como los de una legión infernal que había salido del averno para ir en su búsqueda.

Solo tenía una escapatoria, el ventanal abierto a sus espaldas que lo transportaría al brazo de la tormenta. Se encaramó a la repisa y oteó el exterior, pero todo estaba tan negro que sus ojos no fueron capaces de ver nada en la opresiva oscuridad.

Los pasos sonaban a sus espaldas, cada vez más cerca, pero él dudaba. Y el órgano sonó de nuevo moviendo la última pieza que faltaba para dar rienda suelta a su incipiente locura.

Saltó.

 

Cuando abrió los ojos el dichoso órgano sonaba de nuevo tragándose en la profundidad de su melodía el dulce sonido de la lluvia, pero esa vez algo era diferente. Todo estaba tan oscuro que no era capaz de ver donde se hallaba. Pero no tenia miedo pues no estaba solo, marchaba incansable junto a cientos como él en su eterno caminar incorpórea e inmortal.

 


 

 


Opiniones4

  • 1
    Unknown on 09 de septiembre de 2018 Responder

    I was missing your dark tales so much! You should share them more often

    • 2
      moonlight lady on 09 de septiembre de 2018 Responder

      Oh I’m glad to hear that! I know I should, but not always have the time nor the inspiration… sorry

  • 3
    Xelo on 09 de septiembre de 2018 Responder

    Oy Oy Oy Oy oyyyyyyyyy , me encántaaaaaaaa !!!!!!!

    • 4
      moonlight lady on 09 de septiembre de 2018 Responder

      Me alegro! ?

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