Encuentros en un café – ¿Alguna vez has pensado que hubiera pasado si…?

21. enero 2019 Relatos 2
Encuentros en un café – ¿Alguna vez has pensado que hubiera pasado si…?

Qué curioso fue que, el mismo país y la misma ciudad que nos habían juntado por primera vez nos juntarán también una segunda.

Yo estaba tomando un cappuccino bien caliente en el sofá que había junto a la ventana del piso superior de la cafetería cuando lo vi entrar. Me hice la loca y fingí que no lo había visto clavando la mirada en el exterior, pero no me sirvió de nada. Él también me había visto y lejos de hacer el sueco como yo, se me acercó.

–¿Luna?

–¡Hombre, cuanto tiempo! –no me quedó más remedio que poner buena cara y contestar.

Él se me quedó mirando, pero yo no me moví, no me levanté para saludarle con dos besos como solía hacer ni estiré un brazo para estrecharle la mano en un saludo más formal. Me quedé allí quieta con ambas manos rodeando mi cappuccino y con los ojos clavados en él.

–¿Puedo sentarme? –dijo apartando la mirada quiero pensar que algo incómodo.

–Claro –dije tras beber un sorbo, no era a mí a quien debía pedir permiso.

–¿Y cómo te va todo? Hace mucho que no sé nada de ti.

Si no sabes nada de mí es porque tú cortaste toda relación sin dar más explicación, pensé.

–Pues muy bien, la verdad –otra sonrisa y otro sorbo de café.

–¿Qué te trae aquí de vuelta?

–Vengo siempre que necesito algo de inspiración. ¿A ti?

–Recuerdos –dijo tras un suspiro.

–Mm –otro sorbo de café con la mirada perdida en el exterior.

Al fin silencio. El murmullo del bar llenaba mis oídos haciéndome sentir como si estuviera sola de nuevo, pero no duró mucho.

–Estás preciosa.

–¡Gracias! –otra sonrisa mientras me arreglaba el pelo, eso sí que no me lo esperaba.

Gané un poco de tiempo removiendo el café, sopesando si quería meterme donde no me llamaban una vez más o si lo dejaba pasar. ¡Qué demonios! Era él quien había empezado esta conversación tan incómoda.

–¿Qué tal con…? ¿Cómo se llamaba la chica esta? –fingí no recordar su nombre– Bueno, con tu pareja.

–Bien, bien –se quedó pensando– Bueno… ¿Alguna vez has pensado que habría pasado si no hubiera acabado así?

–¿Y tú?

–Todos los días, éramos tan iguales… –dijo tras un suspiro.

–Una vez lo pensé y me di cuenta de que nunca habría podido ser feliz.

–¿Por qué?

–Porque tú y yo éramos radicalmente opuestos, como el día y la noche –pude ver la confusión en su rostro–. Tú no eras más que un reflejo de lo que deseabas ser y ese reflejo sí que era como yo. Lo hiciste bien, conseguiste engañarme.

–No lo entiendo.

–Tú problema, querido, es que tienes miedo. Miedo a vivir, miedo a lanzarte sin saber lo que puede pasar, miedo a las consecuencias de tus actos. Ese miedo te ata con cadenas y no te deja ser libre. Jamás podría haber sido feliz contigo porque yo no tengo ese miedo. La vida está para vivirla y eso es lo que hago. Necesito alguien capaz de saltar conmigo al vacío, no alguien que me ate al suelo con sus cadenas.

Él apartó sus ojos y el silencio volvió a reinar en la conversación. Mi café se había acabado.

–Vaya, em… –balbuceó tras unos minutos de reflexión– ¿Sigues odiándome?

–¿Odiándote? No. El odio es una emoción muy fuerte y todas las emociones fuertes que sentí por ti se apagaron hace tiempo.

Me levanté de la mesa y me puse la chaqueta. Sin café ya no había nada que me retuviera allí con él.

–Me tengo que marchar. Ha sido un placer hablar contigo, a ver si nos vemos por ahí algún día antes de que te vayas.

No esperé su respuesta ni le estreché la mano a modo de despedida. Simplemente le sonreí una última vez y me di la vuelta para marcharme. Salí de la cafetería sin mirar atrás ni una sola vez, sintiendo sus ojos clavados en mi espalda.

 


 

Encuentros en un café son una serie de micro relatos que narran breves conversaciones imaginarias que podría tener una persona cualquiera en una cafetería cualquiera de una ciudad cualquiera.

¿Hay algo personal en ellos? Pues claro, en todo lo que escribe un autor hay algo personal, aunque no siempre es tan evidente como parece.

¿Son conversaciones que quisiera tener? Depende. Algunas sí, otras ni de lejos.

¿Son propias o inventadas? Algunas provienen puramente de mi imaginación, otras las he oído sentada por ahí frente a una taza de té y luego las he adornado (no me juzguéis mucho por cotilla).

¿Cuantos voy a escribir? A saber. Puede que cientos o puede que solo un par, pero la idea es compartir con vosotros uno al mes.

Sea como sea espero que las disfrutéis. Ya me diréis si os habéis sentido identificados con alguna o si hay alguien con quien os gustaría tener ese encuentro en un café.


Opiniones2

  • 1
    Eve on 25 de enero de 2019 Responder

    I was expecting this one for almost a week! You know, I’d actually like to have this conversation with someone.
    Good job I love it so far! 🙂

    • 2
      moonlight lady on 25 de enero de 2019 Responder

      Glad you like it dear!
      Let’s see if I can make you think on someone else with the next one!

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