Alcemos la voz contra el acoso

22. octubre 2018 Diario 2
Alcemos la voz contra el acoso

Hoy quería hablaros sobre algo un poco diferente, algo que me pasó hace ya un tiempo y que había decidido no contar. Sin embargo, conforme más tiempo pasa lo miro con perspectiva y he llegado a la conclusión de que ya vale de guardar silencio, el acoso callejero existe y nos puede pasar a cualquiera y los piropos son molestos, innecesarios e intimidantes.

Hace un par de meses iba en el metro de camino al centro para ver la segunda peli de Deadpool en el cine (para que os hagáis una idea del tiempo que ha pasado ya), no debían de ser más de las seis de la tarde y el vagón estaba bastante lleno y, aun así, sufrí acoso.

Para poneros en situación, de normal siempre voy con gafas de sol, auriculares y leyendo un libro, una triple barrera de defensa para que la gente me deje en paz; pero ese día venía de dar clases de inglés e iba al cine, por lo que el libro era innecesario y las gafas que necesitaba eran las de ver. Ya veis, mi triple barrera quedó reducida a unos simples auriculares.

Un chico se me acercó de pronto y me dijo algo y yo, con toda mi ingenuidad, me quité los cascos pensando que necesitaba indicaciones o que le resolviera alguna duda. Pero ese no era su objetivo. Se me acercó y empezó a bombardearme con comentarios desagradables y preguntas a las que yo no quería contestar, insistiendo en que le dijera mi nombre y le diera mi número o alguna forma de contactarme.

 

Creo que os podéis hace una idea de lo mal que lo pasé.

 

De cualquier forma, la situación dio la vuelta completamente y eso fue únicamente gracias a todas las otras personas que estaban en el mismo vagón, hombres y mujeres.

La chica que estaba sentada a mi lado empezó a hablarme como si fuéramos amigas de toda la vida para que así él me dejara en paz. Y el resto de pasajeros empezó a comentar en voz muy alta lo desagradable que era este individuo, la vergüenza que daba y lo ridículo que resultaba lo que intentaba conseguir. Lo humillaron y avergonzaron en publico hasta que se alejó de mí y se bajó del tren.

Gracias a toda esa gente una experiencia tan desagradable como es un caso de acoso se convirtió en un momento que me dio fuerza y fe en la humanidad, el mundo está lleno de gente buena.

Con este post solo quería concienciaros un poco de que estos casos de acoso con mucho más frecuentes de lo que pensamos y que pueden pasarle a cualquiera, incluso en pleno día y en lugares transitados. También quiero dar las gracias a toda la gente que me ayudó y pediros a todos que, si alguna vez veis algo parecido, hagáis lo mismo.

Si alguna vez os ha pasado algo parecido Contad vuestras experiencias, porque mientras guardemos silencio sobre esto el acoso quedará como algo puntual y lejano, y no lo es.


Opiniones2

  • 1
    Sandra on 31 de octubre de 2018 Responder

    Que triste que estas cosas pasen a diario y no podamos hacer nada para frenarlo.
    Ojalá hubiera mucha más gente como aquellos con quienes estuviste en el metro, que rápido se les acabaría la chulería a esos cerdos

    • 2
      moonlight lady on 02 de noviembre de 2018 Responder

      Tienes toda la razón, te invade una impotencia muy fuerte solo de pensarlo.
      Yo realmente creo que hay mucha más gente buena de la que pensamos!

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