7 cosas que no sabías sobre mí

12. junio 2019 Diario 0
7 cosas que no sabías sobre mí
Tengo una vértebra rota

No os asustéis, no es tan grave como parece. Nací con ella así.

La última vertebra sacra no tiene unido el cuerpo con las carillas articulares, esto hace que la vértebra se desplace de su sitio afectando al disco intervertebral y la los nervios que salen por ahí. Duele bastante, pero con un poco de ejercicio se puede sobrellevar.

Siempre tengo sed y, por consiguiente, bebo muchísima agua

Suena raro pero os juro que es cierto, siempre que no tengo agua en la boca tengo sed. Como no puedo beber continuamente pues me aguanto. Aun así bebo, como poco, 4 litros al día ( y eso sin contar el té).

Antes de que nadie se asuste, lo he consultado con el médico y, aunque parezca mucho, sigue estando dentro de los límites de lo que es sano.

ODIO el café

Así, sin más. Lo odio con todas mis fuerzas tanto que, si lo tomo, me hace vomitar. Odio cómo sabe, odio que amarillee los dientes y odio el aliento que deja; aunque debo admitir que me encanta como huele mientras lo preparan.

Definitivamente soy más de té.

No me gusta ver series sola

Mis rarezas llegan a este punto, solo veo series si alguien me obliga a ello. Prefiero hacer otras muchas cosas antes que sentarme frente a una pantalla a perder el tiempo por lo que, por mucho que me guste la trama sino la veo con alguien la acabo dejando a medias.

Estas son mis series favoritas, os las dejo aquí por si alguno siente curiosidad:

  1. Penny Dreadfull
  2. Salem
  3. Las escalofriantes aventuras de Sabrina
No me puede dar el sol

Es bastante raro que, no siendo una persona demasiado pálida, la luz del sol me afecte de esta manera. Media hora sentada al sol y me da una insolación, por no hablar de las quemaduras, ampollas y manchas que me salen en la piel.

Algo curioso es que, cuando empecé a ver mal mi anterior oculista no me quiso poner gafas porque pensaba que en vez de miopía tenía fotosensibilidad.

Me encantaría vivir en una casita perdida en el bosque

El barullo de la ciudad, las prisas, la contaminación y lo deshumanizado que está todo me abruma y me drena las energías. Me gustaría irme a vivir a un sitio tranquilo, bello y con aire puro. Por desgracia el trabajo nos esclaviza bajo el yugo de la urbe.

Estoy escribiendo mi tercera novela

Tal  y como pone, tengo escritas dos novelas y ya voy por la tercera, pero también tengo una antología de relatos y unas cuantas poesías. ¿Y lo mejor de todo? Están todos cogiendo polvo virtual en un disco duro.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.